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| la "otra" cara de la justicia |
El Tribunal Supremo norteamericano, contra lo que pudiera parecer, es mucho más pequeño que el español: está compuesto por nueve jueces vitalicios, y admite a trámite solamente unos 8.000 recursos al año, ejerciendo funciones de lo que aquí llamaríamos ‘unificación de doctrina’, así como las propias de un tribunal constitucional.
No es extraño que sus escasas y cruciales resoluciones sean esperadas por toda la comunidad jurídica con gran expectación, hasta el punto de que existen incluso apuestas y juegos relacionados con su jurisprudencia. Para muestra, un botón: en FantasyCourt.com, los jugadores (solo abogados colegiados) compiten en predecir el sentido de las resoluciones de los magistrados. Para participar no hay más que registrarse, realizar tus predicciones, y esperar a la resolución del Supremo. Los jugadores reciben puntos por cada sentencia que predigan correctamente. Al final de la temporada, el abogado que acumula más puntos recibe un premio de cinco mil dólares.
Una juez de Tudela tomó declaración a un testigo situado en el extranjero mediante videoconferencia. Un trámite trivial, simplemente normal en un tribunal del siglo XXI. Pero la noticia no es el medio elegido para la diligencia judicial, sino el lugar: nada más y nada menos que ¡el cibercafé del pueblo! Consecuencias de la 'pertinaz carestía de medios de la justicia'
Imagine el lector la escena: sentados frente a sus pantallas, una tropa de adolescentes parlotea con sus auriculares puestos, al fondo un inmigrante ecuatoriano escribe correos a su lejana esposa, algún vendedor de aspiradoras envía sus informes desde el puesto 8… y en esto, hace su entrada la rutilante comisión judicial, investida de imperium y boato, con sus togas y sus cartapacios, toma posesión del puesto 16 y procede a la práctica de la declaración indagatoria del testigo.....usando el Messenger.
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